10/6/2012

La historia de Sylvia Likens, la verdad detrás de El encierro

Y después de ver este terrible drama, mucha gente se estara preguntando: ¿Es real la historia que se muestra en El Encierro? Pues cada detalle, cada nombre, cada personaje, cada paliza... todo igual que ocurrió en Indiana, en 1965.
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Esta es la verdadera Sylvia Marie Liquens. Su asesinato es conocido como «el caso de abuso físico más terrible del estado de Indiana». Fue asesinada por Gertrude Baniszewski, los hijos de ésta y los jóvenes del vecindario.
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Esta es la verdadera Gertrude Nadine Baniszewski. Fue hallada culpable de asesinato en primer grado y sentenciada a cadena perpetua. Se le recluyó en la Prisión de Mujeres de Indiana. Obtuvo su libertad condicional por buen comportamiento el 4 de diciembre de 1985, luego de estar 20 años en prisión. Ella se cambió el nombre por el de Nadine van Fossan y se mudó a Iowa, donde murió de cáncer de pulmón el 16 de junio de 1990, pocos años después de aceptar finalmente su culpabilidad.
Esta es la verdadera Paula Baniszewski. Fue hallada culpable de asesinato en segundo grado y sentenciada a cadena perpetua. Obtuvo su libertad condicional el 23 de febrero de 1973, luego de servir 7 años en prisión. Tuvo una hija en ese mismo año y la llamó Gertrude.
Coy Hubbard. Fue hallado culpable por homicidio impremeditado y sentenciado a 21 años de prisión. Se convirtió en un delincuente y volvió a la cárcel con frecuencia.
Este es el verdadero Richard Hobbs. Murió de cáncer de pulmón a la edad de 21 años, 4 años después de salir del reformatorio.
 
Este es el verdadero  John Baniszewski Jr.. Pese a tener 13 años de edad, fue sentenciado a cumplir 21 años de cárcel; fue el preso más joven del reformatorio de la historia de ese estado. Tras cumplir su condena, se convirtió en pastor laico, para contar su historia.

Esta es la verdadera Stephanie Baniszewski. Fue hallada culpable por cómplice y fue sentenciada a cumplir 12 meses en prisión.

En julio de 1965, Betty y Lester Likens dos trabajadores ambulantes de carnaval conocieron a Baniszewski en la iglesia y le sugirieron que cuide de sus dos hijas, Sylvia Marie Likens de 16 años y Jenny Faye Likens de 15 años, a cambio de unos muy necesarios 20 dólares por semana. Ella aceptó, al principio todo anduvo bien, las hermanas Likens jugaban e iban a la escuela con los hijos de Baniszewski, y la acompañaban a la iglesia. Sin embargo la primera vez que los 20 dólares enviados por los padres de las niñas llegaron con un día de retraso, Baniszewski se enfureció, obligó a la niñas a que bajaran al sótano y se inclinaran sobre una cama y las azotó. Ese sería el comienzo de un patrón regular de maltratos a las menores y el posterior crimen. Dos semanas después de haber dejado a las niñas al cuidado de Baniszewski, los Likens volvieron a visitar a sus hijas, no hubo ninguna queja al respecto así que se marcharon conformes, y a partir de ahí Baniszewski, sus hijos, y varios adolescentes del vecindario empezarían la verdadera tortura física y psicológica de Sylvia. Por alguna razón simplemente no podía soportar a las chicas, y sobre todo a Sylvia, con quien más se desquitaba; posiblemente sentía una especie de celos debido a que ella era hermosa, amable, y virgen. Un día le pregunta a Sylvia porqué pasaba tanto tiempo en la tienda donde trabajaba, y Likens le dijo que solía juntar latas de sodas vacías para ganar dinero extra. No le creyó y obligó a la joven a que se introdujera una botella de Coca-Cola en su vagina  frente a todos sus hijos y Jenny, ésta se rompe, y los vidrios desgarran las paredes vaginales de Sylvia. También después de fumar solía apagar su cigarrillo en el cuerpo de la joven, además de golpearla con una paleta, y cuando se cansaba, le otorgaba la tarea de golpearla varias veces al día a su hija Paula Baniszewski quien tenía 18 años. Incluso en ocasiones obligaba a la hermana de Sylvia, Jenny, a que la golpeara en la cara. Gertrude a la hora de cenar sólo le daba pocas raciones de agua, galletas saladas, y algunas sobras. Una vez mandó a su hija Stephanie Baniszewski y su novio Coy Hubbard (un adolescente del vecindario), a arrojarla por las escaleras del sótano; así, Sylvia recibió un fuerte golpe en la cabeza y permaneció inconsciente durante casi dos días. Coy Hubbard, quien tenía 15 años y era el novio de Stephanie, era experto en judo y le encantaba lanzar a la joven por los aires hacia un colchón que se suponía que era donde tendría que aterrizar, pero muchas veces calculaba mal y la pobre chica caía al suelo de cemento. Pocas semanas antes del crimen Baniszewski obligó a Likens a escribir una carta dirigida a sus padres comentando de que ella y su hermana las estaban pasando bien, y luego, con ayuda de sus hijos escribió con una aguja al rojo vivo "I am a prostitute and proud of it" ("Soy una prostituta y estoy orgullosa de serlo"), en el propio estómago y abdomen de Likens; y al sentirse incapaz de terminar, Richard Hobbs terminó ese trabajo. Al día siguiente formuló la manera de deshacerse de Sylvia, le comentó a su hijo Jhon jr, en ir a tirarla a un basurero cuando ella se encuentre desfalleciendo, para que así muera. Sylvia oyó la conversación e intento huir, pero Gertrude la detuvo rápidamente y volvió a tirarla por la escaleras del sótano, encerrándola nuevamente. En la tarde del martes 26 de octubre, Gertrude le ordenó a Stephanie Baniszewski y a Richard Hobbs a tirarle un balde con agua fría a Sylvia mientras dormía para que despertara. Ellos así lo hicieron, pero la chica quedó totalmente inmóvil, para luego darse cuenta que ya no respiraba. Stephanie se desesperó e intentó reanimarla, pero para entonces ya era tarde, Likens ya estaba muerta. Las causas de la muerte fueron hemorragia cerebral, Shock, y Desnutrición. Richard Hobbs fue quien llamó a la policía esperando que ellos la resuciten. Los oficiales se percataron de las heridas de la chica y de su grado de desnutrición, le preguntaron a los jovenes que fue lo que había pasado, pero ninguno respondió. Baniszewski trato de explicarle que unos vandalos le hiciron eso y sus hijos la habían traído a casa. Entonces Jenny Likens estalló en llantos y le dijo a los oficiales "Sáquenme de aquí y les diré todo". Gertrude, sus hijos, y varios jóvenes del vecindario fueron arrestados por la policía.